Miénteme


El otro día en el hormiguero pusieron un video sobre Bill Clinton respondiendo a unas preguntas sobre su relación con la más famosa de las becarias, donde nos indicaban los distintos indicios a tener en cuenta para saber si una persona esté mintiendo o no, y lo cierto es que se notaba que el bueno de Bill no estaba muy acostumbrado a mentir (a pesar de ser político…), pues caía una y otra vez en todos los síntomas.

Para ver si alguien nos está mintiendo es muy importante conocer la conducta emocional habitual del sospechoso, es decir, saber como es en una situación normal, pues así nos será más fácil detectar los cambios, además hay que saber fijarse no sólo en la voz y el rostro, sino también en el cuerpo y en las palabras que dice o deja de decir (hay veces que se averigua mucho más sobre lo que no se dice). Se debe aprender por tanto como queda registrada cada emoción en el habla, el cuerpo y el rostro, y esto para cada persona.

Por supuesto que detectar mentiras no es algo que sea simple. El problema principal es el cúmulo de información, pues hay demasiadas cosas a tener en cuenta en cada instante de tiempo: las palabras, el tono de la voz, las pausas realizadas, expresiones, movimientos corporales, posturas adoptadas, respiración, el color de la cara y de las manos (demasiado rojas o demasiado pálidas), transpiración de la piel, etc. Y todo esto puede estar transmitiendo información de forma simultánea. Además, no toda fuente de información es confiable, pues algunas auto delatan mucho más que otras, o incluso pueden ser debidas a otros factores como el cansancio, irratibilidad, enfermedad, …

Por lo común, los mentirosos procuran controlar sus palabras y su semblante más que su voz y el resto del cuerpo: es más sencillo falsear las palabras que la expresión facial y corporal, pues las palabras pueden ensayarse mejor, es por esto por lo que es extremadamente complicado detectar una mentira por vía telefónica, correo o chat, es decir, es casi indispensable estar delante de esa persona si queremos intentar detectar sus mentiras.

La voz y las palabras. Los indicios vocales más comunes de un engaño son las pausas demasiado largas o frecuentes. La inseguridad al empezar a hablar cuando se debe responder a una pregunta puede motivar sospechas. El tono más agudo de la voz, así como la variación del volumen o velocidad del habla suelen acompañar al temor, la rabia y al entusiasmo o excitación. Hay que tener en cuenta los siguientes parámetros:

– No contestar directamente
– Dudar o hacer pausas
– Tartamudear
– Utilizar muletillas
– No terminar frases
– El uso de un lenguaje evasivo
– Disminución en la cantidad de información que se está empleando
– Uso de un tono más agudo de la voz
– Mayor volumen y velocidad del habla
– Uso abusivo de interjecciones y repeticiones de palabras 

La cara. La cara es la sede primordial del despliegue de las emociones y junto con la voz, puede decirle a quien escucha cuáles son los sentimientos del que habla sobre lo que dice. Nos fijaremos en los siguientes aspectos:

– Apretar o chuparse los labios
– Desviar la mirada
– Mirar hacia abajo, no mirar al frente o desviar la mirada
– Parpadeo continuo
– Fruncir el ceño y la cara
– Cara de sorpresa exagerada
– Sonrisa incomoda
– Tragar saliva o beber agua

 
Yo en mi última mentira, en la penúltima no fue la nariz…

El cuerpo. Es la otra gran fuente de pistas sobre los embustes. A diferencia de lo que ocurre con la voz o el rostro, la mayoría de los movimientos del cuerpo no están conectados en forma directa con las regiones del cerebro ligadas a las emociones. Ocultar los movimientos del cuerpo podría ser mucho más sencillo que ocultar las expresiones faciales o las alteraciones de la voz, pero lo  cierto es que la mayoría de la gente no los vigila. El cuerpo se suele auto delatar porque no se le da importancia, ya que toda la observación se suele fijar en el rostro y en las palabras. Atenderemos a los siguientes aspectos:

– Tener las manos juntas
– Apoyar los codos en la mesa
– Tocarse la nariz o el pelo muy a menudo
– Echarse hacia delante
– Permanecer casi inmóvil
– Estar físicamente tenso

Claro que no existe ningún indicio de engaño que sea válido para todo el mundo, pero la apariencia de varios de ellos puede ayudar a evaluar a la mayor parte de los sujetos.

Como punto final me gustaría añadir que muchas veces no nos interesa descubrir las mentiras. Si supiésemos la cantidad de veces que nos mienten, incluso por parte de personas de confianza y cercanas, nuestra vida sería más miserable y triste. La confianza en los demás no es sólo necesaria, sino que nos hace vivir más felices.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: