Responder o no responder, he aquí la cuestión.


El otro día, mientras estudiaba, me estaba preguntando si conviene o no el responder preguntas de las que no estás seguro en un examen de tipo test (lo que se llega a aburrir uno cuando esta estudiando…). Partí de las siguientes premisas:

– Cada pregunta tiene 4 posibles respuestas, sólo una de ellas válidas.
– Las preguntas en blanco no restan.
– Cada pregunta mal contestada resta 1/3 de lo que valen las bien contestadas. Es parecido a que por cada 3 mal te restan una bien, pero más simplificado, aunque suponerlo así penaliza todavía más, pero es más simple para hacer los cálculos.

Dado 6x6

Voy a tener suerte, voy a tener suerte...

Supongamos que el examen tipo test consta de 100 preguntas, y de las cuales dudamos 10 (no esta nada mal, ¿eh? Se nota que has estudiado mucho…). Ahora bien, no siempre se duda igual de todas las preguntas, pues hay veces que podemos descartar opciones, y dudamos entre dos o tres respuestas posibles. Veamos las posibles opciones:

  1. No responder ninguna de las que dudamos: En este caso los cálculos son muy sencillos, de las 10 preguntas que no sabemos no obtendremos ningún punto adicional (ni positivo ni negativo). En las siguientes opciones vamos a suponer que respondemos a todo…
  2. Dudamos entre dos: de las opciones posibles de respuesta para las 10 preguntas dudamos entre dos opciones. Por supuesto que si las respondemos todas podremos desde realizar un pleno de aciertos hasta un pleno de fallos, pero entre dos opciones las probabilidades de acertar son del 50%, al igual que las de fallar, por lo que vamos a ponernos en la media, es decir, que de las 10 preguntas acertemos 5 y fallemos 5. Con esto tenemos que a nuestra nota final (sobre 100 puntos totales) sumaremos 5 y restaremos 5*1/3, es decir, +5-1,66 = +3,3, con lo que nuestra nota final aumentaría y merecería la pena el riesgo.
  3. Dudamos entre tres: de las opciones posibles de respuesta para las 10 preguntas dudamos entre tres opciones. Al igual que antes, vamos a ponernos en la media. Por supuesto que todo dependerá de la suerte que tengamos, pero vamos a quedarnos en el centro de las opciones posibles, es decir, de las 10 preguntas acertaremos 10*1/3 (3,33) y fallaremos 10*2/3 (6,66) (si, ya se que no podemos acertar 3 preguntas y un tercio, pero es ahí donde está el centro, que le vamos a hacer). Con esto tenemos que a nuestra nota final (recordad que sobre 100 puntos totales) sumaremos 3,33 y restaremos 6,66*0,33, es decir, 3,33 – 2,22 = +1,11, con lo que de nuevo, nuestra nota final aumentaría y de nuevo merecería la pena el riesgo.
  4. No tenemos ni idea: de las opciones posibles de respuesta para las 10 preguntas dudamos entre las 4 opciones posibles. De nuevo, nos situaremos en el centro de las opciones, con lo que de las 10 preguntas acertaremos 10*1/4 (2,5) y fallaremos 10*3/4 (7,5). Con esto tenemos que a nuestra nota final (sobre los 100 puntos totales) sumaremos 2,5 y restaremos 7,5*0,33, es decir, 2,5 – 2,5 = 0, con lo que de media no nos supondría ni perjuicio ni beneficio.

Por supuesto, esta un poco simplificado, pues muchas veces suponemos que dudamos entre dos y la respuesta correcta es de las que hemos descartado, pero aun así, estos cálculos (y eso que no he tenido en cuenta la curiosa Ley de Benford para responder a preguntas con respuestas numéricas) animan un poco a arriesgarse en este tipo de exámenes, ¿no creéis?

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Peluche protector (…y no me refiero al antivirus de Panda)


Ahora ya se porque a nuestros hijos necesitan dormir con un peluche:

El oso guardian

¡¡Como le llegues a tocar te voy a quedar el encefalograma más plano que los pechos de Keira Knightley!!

 Lo encontré en http://begemott.deviantart.com/#/dp4fv7 y me ha dado una idea para otra cosilla…

La luna es una mentirosa


Siempre me ha gustado preguntarme el porqué de las cosas, y una de las cosas que me he estado preguntado últimamente es si realmente es cierto eso de que la luna llena afecta a los partos en las embarazadas.

Esto es un “vox populi”, incluso mucho personal asociado a los hospitales asegura que es cierto, y en los días de luna llena (o con el cambio de luna en general) se nota que hay más parturientas que llegan a paritorio… pero resulta que mi trabajo también está relacionado con los hospitales, así que me puse a buscar cuantos nacimientos había de media cada día, y cuantos nacimientos hubo durante un largo periodo de tiempo, teniendo en cuenta a la vez el calendario lunar y mi conclusión fue que los nacimientos son… ¡totalmente aleatorios!

Algunos dicen que la luna es la famosa Estrella de la Muerte de Star Wars llena de polvo...

 

El argumento principal de mucha gente es que si la Luna tiene efecto sobre las mareas, como no lo va a tener sobre las personas: pues muy sencillo, porque las personas tenemos infinitamente menos masa que los océanos, además, en las mareas no sólo influye la luna, sino que también lo hace el sol. Otro punto interesante es que las mareas suben y bajan dos veces al día, y no sólo cuando hay luna llena o cuando hay cambio de luna.

 También me gustaría explicar un detalle sobre los ciclos lunares, los cuales se producen no debido a lo cerca o lejos que esté la Tierra de la Luna, sino sobre como incide la luz del Sol sobre nuestro querido satélite. La Luna da una vuelta sobre la Tierra cada 28 días aproximadamente (bueno, realmente la Luna no gira alrededor de la Tierra, sino que la tierra y la luna giran en torno al centro de masas de ambos, el cual está dentro la esfera de la Tierra debido a su mayor masa, aunque no en su centro, pero esto es otra historia) y no está más cerca (o más lejos) de la Tierra cuando está en luna llena, sino que la cercanía o lejanía de la misma depende de su orbita, la cual es elíptica y muy complicada, debido a que se ve también afectada por otros astros además del Sol, como Venus, debido a su cercanía, o Júpiter, debido a su masa. Bueno, que me enrollo, lo que quería venir a decir que la distancia entre la Luna y la Tierra en la próxima luna llena no tiene porqué ser la misma que en la luna llena de dentro de cuatro años.

Entonces, ¿no nos afecta en nada la Luna? Claro que nos afecta, más bien, afectaba, y no sólo a nosotros, sino a todos los animales, pero no debido a su atracción gravitacional (bueno, si que nos afecta también gravitacionalmente, pues si no fuera por la luna, nuestro eje no sería tan estable y los polos ‘errarían’, lo que a su vez provocaría que quizá no hubiéramos evolucionado hasta aquí, pero esto también es otra historia), sino por su efecto lumínico, y hoy en día esto ya no afecta a los humanos.

Finalmente quería hacer mención al título que he escogido para esta entrada, y que alguna vez te puede ser útil: “La luna es una mentirosa”. Esto se cuenta para poder diferenciar a primera vista si la luna está en cuarto creciente o en cuarto menguante (o decreciente): si la luna hace forma de C, la luna está en fase Decreciente, y si tiene forma de D está en cuarto Creciente, de ahí que sea una mentirosa.

Miénteme


El otro día en el hormiguero pusieron un video sobre Bill Clinton respondiendo a unas preguntas sobre su relación con la más famosa de las becarias, donde nos indicaban los distintos indicios a tener en cuenta para saber si una persona esté mintiendo o no, y lo cierto es que se notaba que el bueno de Bill no estaba muy acostumbrado a mentir (a pesar de ser político…), pues caía una y otra vez en todos los síntomas.

Para ver si alguien nos está mintiendo es muy importante conocer la conducta emocional habitual del sospechoso, es decir, saber como es en una situación normal, pues así nos será más fácil detectar los cambios, además hay que saber fijarse no sólo en la voz y el rostro, sino también en el cuerpo y en las palabras que dice o deja de decir (hay veces que se averigua mucho más sobre lo que no se dice). Se debe aprender por tanto como queda registrada cada emoción en el habla, el cuerpo y el rostro, y esto para cada persona.

Por supuesto que detectar mentiras no es algo que sea simple. El problema principal es el cúmulo de información, pues hay demasiadas cosas a tener en cuenta en cada instante de tiempo: las palabras, el tono de la voz, las pausas realizadas, expresiones, movimientos corporales, posturas adoptadas, respiración, el color de la cara y de las manos (demasiado rojas o demasiado pálidas), transpiración de la piel, etc. Y todo esto puede estar transmitiendo información de forma simultánea. Además, no toda fuente de información es confiable, pues algunas auto delatan mucho más que otras, o incluso pueden ser debidas a otros factores como el cansancio, irratibilidad, enfermedad, …

Por lo común, los mentirosos procuran controlar sus palabras y su semblante más que su voz y el resto del cuerpo: es más sencillo falsear las palabras que la expresión facial y corporal, pues las palabras pueden ensayarse mejor, es por esto por lo que es extremadamente complicado detectar una mentira por vía telefónica, correo o chat, es decir, es casi indispensable estar delante de esa persona si queremos intentar detectar sus mentiras.

La voz y las palabras. Los indicios vocales más comunes de un engaño son las pausas demasiado largas o frecuentes. La inseguridad al empezar a hablar cuando se debe responder a una pregunta puede motivar sospechas. El tono más agudo de la voz, así como la variación del volumen o velocidad del habla suelen acompañar al temor, la rabia y al entusiasmo o excitación. Hay que tener en cuenta los siguientes parámetros:

– No contestar directamente
– Dudar o hacer pausas
– Tartamudear
– Utilizar muletillas
– No terminar frases
– El uso de un lenguaje evasivo
– Disminución en la cantidad de información que se está empleando
– Uso de un tono más agudo de la voz
– Mayor volumen y velocidad del habla
– Uso abusivo de interjecciones y repeticiones de palabras 

La cara. La cara es la sede primordial del despliegue de las emociones y junto con la voz, puede decirle a quien escucha cuáles son los sentimientos del que habla sobre lo que dice. Nos fijaremos en los siguientes aspectos:

– Apretar o chuparse los labios
– Desviar la mirada
– Mirar hacia abajo, no mirar al frente o desviar la mirada
– Parpadeo continuo
– Fruncir el ceño y la cara
– Cara de sorpresa exagerada
– Sonrisa incomoda
– Tragar saliva o beber agua

 

Yo en mi última mentira, en la penúltima no fue la nariz…

El cuerpo. Es la otra gran fuente de pistas sobre los embustes. A diferencia de lo que ocurre con la voz o el rostro, la mayoría de los movimientos del cuerpo no están conectados en forma directa con las regiones del cerebro ligadas a las emociones. Ocultar los movimientos del cuerpo podría ser mucho más sencillo que ocultar las expresiones faciales o las alteraciones de la voz, pero lo  cierto es que la mayoría de la gente no los vigila. El cuerpo se suele auto delatar porque no se le da importancia, ya que toda la observación se suele fijar en el rostro y en las palabras. Atenderemos a los siguientes aspectos:

– Tener las manos juntas
– Apoyar los codos en la mesa
– Tocarse la nariz o el pelo muy a menudo
– Echarse hacia delante
– Permanecer casi inmóvil
– Estar físicamente tenso

Claro que no existe ningún indicio de engaño que sea válido para todo el mundo, pero la apariencia de varios de ellos puede ayudar a evaluar a la mayor parte de los sujetos.

Como punto final me gustaría añadir que muchas veces no nos interesa descubrir las mentiras. Si supiésemos la cantidad de veces que nos mienten, incluso por parte de personas de confianza y cercanas, nuestra vida sería más miserable y triste. La confianza en los demás no es sólo necesaria, sino que nos hace vivir más felices.

De memoria visual a memoria de corto plazo


¿Te has preguntado alguna vez cómo anda tu memoria de corto plazo? La memoria a corto plazo es la que usamos para manejar la información con la que estamos interactuando. Esta memoria es más duradera que la memora sensorial, la cual es la percibida por los sentidos (para el ejercicio que os propongo en el enlace de abajo, los datos primero pasarán a vuestra memoria sensorial visual y justo después pasará a la memoria de corto plazo), sin embargo suele estar limitada a de 5 a 9 elementos durante 10 segundos si no se repasa (la memoria visual es capaz de almacenar aproximadamente 9 elementos durante un cuarto de segundo).

La memoria se puede potenciar mediante el entrenamiento y es muy importante mantenerse activo en todos los sentidos, con el fin no solo de no perder capacidad, sino de ir aumentándola con los años. Hay muchos ejercicios que nos pueden ayudar a mejorar nuestra memoria, como el ajedrez, aprender un nuevo idioma, hacer crucigramas, incluso jugar a algún videojuego.

Con el fin de trabajar un poco la memoria a corto plazo, podéis ‘jugar’ un rato con el siguiente programa, donde únicamente tendréis que hacer click sobre el último circulo que aparece en pantalla (en cada nivel va apareciendo un circulo nuevo, manteniendo en pantalla los círculos de los niveles anteriores). De momento sólo he conseguido llegar al nivel 16, pero seguiré entrenando…

http://img1.xooimage.com/files/c/b/6/mind-dd9ff6.swf

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¿Qué es la inteligencia? Este tema siempre me ha parecido un poco escabroso, porque ¿cómo se puede medir realmente la inteligencia? Creo que no es nada sencillo realizar esa medición, además de que existen varios tipos de inteligencia y no creo que haya demasiada gente que tenga mucha capacidad en todos los aspectos de la misma. Según dicen, la inteligencia se podría dividir en los siguientes tipos:

Aunque según el diccionario de la RAE, su definición es más simple:

inteligencia.
(Del lat. intelligentĭa).

1. f. Capacidad de entender o comprender.
2. f. Capacidad de resolver problemas.
3. f. Conocimiento, comprensión, acto de entender.
4. f. Sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión.
5. f. Habilidad, destreza y experiencia.
6. f. Trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí.
7. f. Sustancia puramente espiritual.

Pero, ¿quién se encarga de medir la inteligencia? ¿Cómo se diseñan los distintos tests? Isaac Asimov (el cual en sus últimos años tenía un cierto parecido con nuestro ya fallecido escritor Francisco Umbral Risa) cuenta una anécdota tremendamente curiosa en su biografía “It’s Been a Good Life” acerca de este aspecto:

Cuando estaba en el ejército realice una de esas pruebas de aptitud intelectual, esas que todos los soldados realizan… Mi puntuación fue de 160, es decir, 60 puntos por encima del normal… Nunca antes alguien había obtenido un resultado así, y por esta razón durante dos horas hicieron un gran alboroto festejando mi logro “… Esto no significó ninguna mejora para mi situación militar. Al día siguiente yo estaba en la cocina cumpliendo normalmente mi deber…”.

Toda mi vida he registrado puntuaciones similares a la descrita, así que tengo la sensación interna de que soy muy inteligente. Sin embargo estos índices lo único que significan en realidad, es que soy muy bueno en contestar el tipo de preguntas académicas que se consideran dignas, y que fueron realizadas por las personas que “inventan” las pruebas de inteligencia ¿personas con inclinaciones intelectuales similares a los mías? …

Una vez conocí a un mecánico de automóviles que de acuerdo a mi estimación no podría superar los 80 puntos en esas pruebas de inteligencia. Siempre di por sentado que era mucho más inteligente que el. Sin embargo, cuando algo funcionaba mal, lo miraba con ansiedad mientras exploraba las entrañas de mi automóvil y escuchaba sus declaraciones como si fueran oráculos divinos.

Pues bien, supongamos que mi mecánico de automóviles hubiese diseñado las preguntas para una prueba de inteligencia… O supongamos que un carpintero las formule, o un agricultor, o, de hecho, cualquiera que no fuese un académico. Seguramente no podría superarlas… Si en este mundo yo no podría utilizar mi formación académica, mi talento verbal, y tendría que realizar tareas complicadas con mis manos, seguramente lo haría mal. Mi inteligencia, entonces, no es absoluta, sino que es una función de la sociedad en que vivimos y el hecho de que una pequeña porción de la sociedad ha logrado imponer a los demás, cuales son las “normas” como un árbitro de esos asuntos.

Retomando el tema de mi mecánico, él tenía la costumbre de contarme chistes cada vez que me veía. Una vez levanto la cabeza de debajo del capó del automóvil para decirme: “Doc, un chico sordomudo entró en una ferretería a pedir unos clavos. Puso dos dedos juntos sobre el mostrador y luego hizo un movimiento de martillar con la otra mano. El empleado le trajo un martillo. Sacudió la cabeza y señaló a los dos dedos que estaba martillando. El empleado le trajo los clavos. Escogió el tamaño que quería, y se fue. Bueno, doctor, el siguiente tipo que entró fue un ciego. Quería tijeras. ¿Cómo cree que le preguntó por ellas? “

Indulgentemente levante la mano derecha e hice un movimientos de tijeras los dos primeros dedos. Acto seguido mi mecánico se rió ruidosamente y dijo: “Él usó su voz y pidió unas tijeras”. Luego, con aire de suficiencia, dijo: “Durante todo el día me he burlado de mis clientes”. ¿Lo han acertado muchos? Le pregunté. “Muy pocos”, dijo, “pero estaba seguro de que usted caería en la trampa.” ¿Por qué esa suposición? Le pregunté. “Porque eres tan educado, doc, que sabía que no podría ser muy inteligente “.

… Y tengo la incómoda sensación de que en su afirmación había algo de cierto…

Para finalizar, y volviendo con el tema de los test de inteligencia, a los que normalmente pienso que la mayoría no están bien encaminados, me he topado con uno que me ha resultado muy interesante, sobre todo por el hecho de que es independiente del nivel cultural y del lenguaje, aunque más bien sólo se centra en los tipos de inteligencia lógica y espacial, a pesar de que dice que mide la inteligencia general. A ver que nota sacas (no te entretengas con los primeros problemas, que los últimos son más difíciles y el tiempo corre):

http://www.iqtest.dk/main.swf

¿Te siguen gustando las acampadas?


Yo ya me he vuelto demasiado cómodo para ir de camping: es un rollo tener que liarte a montar/desmontar la tienda, sin mencionar lo incomodo que resulta dormir dentro o el calor que puede alcanzar el interior de la tienda en verano (¡sobre todo en un día de resaquilla!).

Pues bien, me he topado con una empresa que le da una vuelta de tuerca a esto de acampar, en la que te puedes deshacer de todos (o casi todos) los inconvenientes de las tiendas de campañas: http://www.refugiomarnes.com/es/alojamiento/la-jaima.html

Me cae un poco lejos de aquí, pues está en Alicante, pero tiene que ser curioso y original pasar una semanita en esta ‘tienda’…