14 meses y 17 días


Abril se toma su tiempo para hacer bien las cosas. Con esto ha tardado lo suyo, pero hoy 27 de Enero de 2012, con 14 meses y 17 días ha conseguido dormir la noche entera del tirón.

No hablaremos muy alto, porque después de este tipo de hitos, la cosa se tuerce, pero merece la pena marcarlo para el recuerdo.

¡Enhorabuena pequeña! A ver si esta es la primera de muchiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimas más y consigo quitarme las ojeras permanentes que llevo bajo los ojos…

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Versiones de canciones


Yo soy mucho de playlists, pues me encanta escuchar música (la que yo elija y no la que me pongan en la radio) mientras estoy haciendo cualquier otra cosa. El último playlist que estoy realizando es sobre versiones de canciones, en las que la nueva versión es tan buena o mejor que la original (por lo menos para mi gusto).

De las que estoy seleccionando me encanta especialmente “Hurt” de Johnny Cash (la primera de la lista), que es una versión de Nine Inch Nails (o NIN, como prefiráis). Es tan buena que incluso el mismo compositor de la canción, Trent Reznor, afirmó que no ha vuelto a escuchar su propia versión desde que escuchó la de Cash.

Aquí os quedo tanto el enlace como el widget de lo que llevo de este playlist, a ver que os parece. Por cierto, se aceptan sugerencias…

http://grooveshark.com/playlist/Versiones+De+Lujo/63693623

La maldición


El segundo cuento que he escrito para el proyecto cuentascuentos.org está basado en una redacción que hice en inglés para la escuela de idiomas (puedes verlo aquí), y que he traducido y ampliado para la ocasión. Esta vez es algo más largo que Roble, el peluche guardian y menos original, aunque creo que el texto esta más elaborado. Aquí está:

Han pasado océanos de tiempo antes de que pudiera reunir las fuerzas suficientes para contar mi historia. Quizá a cualquier otra persona le resultaría bastante sencillo comenzar, pero el inmenso dolor que empapa el baúl de mis recuerdos hace que para mí no sea una tarea sencilla…

Todo empezó una fría noche de agosto de 1919, cuando aún vivía en aquel pequeño pueblo de montaña, no demasiado alejado de la capital, donde prácticamente todo el mundo se conocía. Por aquel entonces la gripe ya me había arrebatado a mis padres y, a pesar de mis recién cumplidos 18 y de vivir en completa soledad, no se me hacía tan duro, al menos no tanto como ahora.

Después de cenar tenía costumbre, sobre todo en los meses estivales,  de dar un paseo por un solitario camino que recorría parte del enorme bosque que rodeaba el pueblo, aunque no se llegaba a alejar mucho del mismo, pues sólo me llevaba unos 40 minutos recorrerlo. Recuerdo que aquella noche de verano era especialmente helada, mucho más que cualquier otra noche de las que ya he vivido durante todos estos años, lo que me hizo recapacitar sobre si realizar o no mi caminata. Supongo que el hombre es un animal de costumbres y por eso salí aquella noche de casa, aunque cada día desde entonces me he preguntado porque salí, cuando realmente algo en mi interior me decía que no lo hiciera.

Cuando comencé mi travesía el sol se acababa de poner y Venus brillaba poderoso en el firmamento, aunque poco a poco una redonda y lúgubre luna, con su silenciosa e inevitable salida por el horizonte opuesto, le iba restando poder al planeta.

A excepción de la daga que me regaló mi padre cuando cumplí los 16 y que siempre llevaba encima desde que falleció, mi atuendo para los paseos era bastante liviano, por lo que el frío ya empezaba a calar mis huesos y las manos comenzaban a entumecerse, así que aceleré la marcha para intentar entrar en calor.

Ya faltaba poco para llegar de nuevo a casa cuando lo oí; lo que inicialmente me parecieron quejidos de algún animal se tornaron en gritos de espanto de una mujer, los cuales provenían de una zona algo alejada del camino, internándose en el espeso boscaje. Por aquel entonces era un chico valiente, y algo insensato, así que desenfundé mi daga y me dirigí raudo hacia aquellos amargos chillidos.

La estampa que me encontré al llegar aun la tengo violentamente grabada en mi memoria: una enorme bestia muy parecida a un lobo estaba retorciéndose de dolor delante de una bella mujer de cabellos claros. Mi cuerpo al completo quedó paralizado de terror, sin llegar si quiera a creerme lo que estaba viendo. De repente, la bestia dejó de retorcerse y comenzó a mirar fijamente a la mujer, la cual comenzó a huir hacia el camino ante aquella espeluznante mirada. La bestia le dio unos pocos segundos de angustiosa ventaja antes de salir detrás de ella. La movilidad volvió de nuevo a mi cuerpo y sin pararme si quiera a pensar, me dirigí lo más rápido que pude hacia la bestia, daga en mano.

Aquel ser aun no había reparado mi presencia por lo que el primer golpe lo asesté yo justo antes de que pudiera alcanzar a la chica, la cual tropezó en aquel momento: clavé mi daga sobre su costado derecho y la retorcí 90 grados sobre si misma. Esa lesión hubiera sido más que suficiente para derribar a un hombre de gran tamaño, pero parecía no ser suficiente para la bestia, que acto seguido se giró y me miró desafiante. Su expresión aterradora reflejaba dolor, una inmensa rabia y quizá algo de locura. La herida sangraba abundantemente, pero aun así, me lanzó un fuerte zarpazo que me desplazó un par de metros, haciéndome caer de espaldas. A continuación se abalanzó sobre mí; le sujeté firmemente la garganta pero no era rival para su fuerza inhumana y consiguió morderme en mi hombro izquierdo. A pesar de que no fue una herida mortal, el dolor era insoportable, muy similar a una quemadura química. Tras la mordedura, conseguí zafarme y pude observar que, quizá debido al esfuerzo, la herida de aquel ser bombeaba todavía más y más sangre, lo que hizo que comenzará a debilitarse. Se levantó y se dirigió moribundo hacia la mujer, que yacía expectante e inmóvil tras su caída. Cuando llegó junto a ella, se desplomó como un árbol y ya no volvió a levantarse nunca más. Ahora el único sonido que inundaba el bosque era los sollozos de la chica. Me acerqué para consolarla y conforme me iba acercando pude comprobar con horror que aquella bestia se iba transformando lentamente en un chico de mi edad, mientras ella me decía con voz temblorosa mientras lloraba:

– ¡Era mi novio! ¡Era mi novio!

Días más tarde comprendí que lo que realmente había dañado a aquella criatura fue el material de mi daga; no se trataba de una daga normal, sino que la había forjado mi padre a partir de una colección de monedas de plata que había heredado de mi abuelo. Mi padre sabía que aquella colección tenía mucho valor, aunque no para él, pues el recuerdo de mi malogrado abuelo atormentaba sus días, de ahí que decidiera darle otro uso y transformar aquello que era doloroso para él en algo que pudiera ser útil para alguien querido.

Los años pasaron lentos y amargos, y a pesar de ello, apenas hacían mella en mi rostro. Hoy, casi un siglo después de este suceso, sigo guardando la daga con la única esperanza de usarla sobre mi mismo, ya que desde aquel fatídico día la maldición del lobo cayó sobre mí y ahora yo soy la bestia.

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Juegos de la Super Nintendo en la Nintendo DS


Me encontraba yo hace unos días jugando con mi Nintendo DSi a los mismos juegos de siempre (yo es que soy muy clásico para esto de los juegos), y se me ocurrió que estaría genial el poder jugar a los juegos dela Super Nintendo en mi consola portátil. Me acordé de esos pedazos de juegos que había disfrutado en mi vieja Super Nintendo, como el espectacular Super Mario World, los piques en el Super Street Fighter Turbo con mi amigo Mato, la increíble banda sonora del Super Castlevania IV, el extraordinario Zelda a link to the past, etc.

Super Mario World

Super Mario World

Así que pensé que quizá habría algo por la red que me permitiera jugar a los juegos de la Super Nintendo en mi pequeña DSi y sí, si que lo hay.

Lo que necesitamos, a parte de la Nintendo DSi, es:

Para hacer funcionar el emulador en nuestro cartucho DSTTi debemos descomprimir el contenido del fichero SNEmulDSv06a.zip, el cual tiene 3 archivos:

  • readme: no hace falta colocarlo en ningún sitio.
  • SNEmulDS.nds: lo colocaremos con el resto de las roms de nuestra DS, como si fuera un juego más.
  • snemul.cfg: el cual deberemos situar en el directorio raíz de la tarjeta.

A continuación crearemos un nuevo directorio que cuelgue de la raíz y que llamaremos SNES y colocaremos ahí las roms de los juegos de Super Nintendo que nos hayamos descargado.

Super Probotector

Super Probotector

Y poco más, ahora lo único que tenemos que hacer es, una vez arrancada nuestra consola, seleccionar el emulador SNEmulDS de la lista de juegos que nos aparecen, y tras esto se nos mostrará un listado con las roms que tengamos cargadas en el cartucho (las que colocamos dentro del directorio SNES).

Redacción de Inglés: Discussing public/private medicine


En esta redacción de segundo de nivel intermedio de la EOI había que discutir sobre los beneficios y perjuicios de la medicina pública y privada. Me quedó una cosa así:

What would you prefer if you could choose? Public medicine, with its waiting lists, bored and tired although well-prepared doctors and excellently-equipped hospitals and health centres or private medicine, with too expensive bills, smiling doctors and nurses who look after you (and your money) and with much shorter or even no waiting lists?

In my opinion, public medicine is absolutely essential because there are too many people that cannot afford private services. Therefore, the professionals of public medicine usually have more experience than the private ones, although in many cases, they are the same professionals. The worst of all are the interminable waiting lists for appointments with specialists and surgeons. And, what is being done to reduce this? Nothing, apart from manipulated data.

On the other hand, private medicine is the best way not only to avoid the huge waiting lists of public medicine, but also to have a second opinion about your health problems (despite of the bill).

To conclude, I think that both of them are necessary and they can live together in harmony. Nevertheless, oddly enough, unless I were in a hurry, I would prefer public medicine even if I were rich, in spite of the fact that we all know that this system must be improved.

Roble, el peluche guardian


Este es el cuento que he escrito para el proyecto cuentascuentos.org y que desarrollé tras observar la imagen que use en esta entrada. Es bastante corto, así que no os aburrirá durante mucho tiempo!! Ahí va, a ver si os gusta:

Mi nombre es Roble y si, soy un osito de peluche. Hay muy pocos niños que lo sepan, quizá un puñado en todo el mundo, pues la inmensa mayoría no recuerda sus sueños al despertarse, en parte, porque hacemos muy bien nuestro trabajo. Es por esto por lo que os voy a explicar un poco la historia de mi raza, ya que es bastante probable que la desconozcáis: todos los muñecos de peluche nacemos con alma, aunque sólo tomamos conciencia cuando nuestro protegido (así es como llamamos a los niños que nos asignan), tras darnos mucho cariño y ternura, comienzan a soñar, y es precisamente en los sueños donde trabajamos.

Nuestra misión normalmente es acompañar y guiar a nuestros protegidos en los sueños, y si hay algún problema, defenderles para que puedan descansar tranquilos. A pesar de nuestro tamaño somos muy fuertes y rápidos, y cuanto más peligroso es el sueño, más poderosos nos volvemos. Por suerte, la mayoría de las veces los sueños de nuestros protegidos son tranquilos y agradables, aunque desgraciadamente esto no siempre es así para todos…

Abril es mi protegida: es una niña de un año, muy lista, risueña y bastante traviesa. Por el día siempre está jugando, riendo y parloteando, incluso conmigo, pero cuando cae en los brazos de Morfeo la cosa cambia. Se dice que cuanta más imaginación tiene un niño, más terribles son sus pesadillas y creedme, Abril debe de tener una imaginación asombrosa, pues las más horripilantes bestias vienen a perturbarla cada noche, sin embargo, ella duerme tranquila pues por muy grandes y feroces que sean los personajes de sus sueños, su cariño me hace invencible y siempre logro derrotarlos para que no molesten a mi pequeña protegida.

Roble, el peluche guardian

Ni te atrevas a tocarla

Abril se despierta cada día con una sonrisa, y es la mejor señal de que he hecho bien mi trabajo. Duerme tranquila pequeña.

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Castañas asadas


Este finde a tocado pueblo y todavía me estoy acordando de las castañitas asadas (o como lo llaman allí: calbotes), a fuego de chimenea, que nos preparó mi suegro. Que pena que desde aquí no podáis saborear tan delicioso manjar, aunque os puedo poner una foto de la confortable chimenea, para que os hagáis una idea.

Chimenea

Chimenea roblillana